Nadar es una forma estupenda de hacer que tu perro haga ejercicio y, al mismo tiempo, se refresque en verano. Por desgracia, no todas las razas de perros son nadadores natos. Puede que algunos necesiten un poco de ánimo antes de empezar a disfrutar de un chapuzón rápido en el lago.

Sigue estos pasos durante unos días para no estresar a tu perro.

Paso 1

si tu perro es nuevo en esto de nadar o es de una raza con complexión más robusta, asegúrate de comprarle un chaleco salvavidas que le quede bien y que tenga un asa para que lo puedas sujetar.

Paso 2

haz que tu perro se sienta cómodo con el chaleco salvavidas poniéndoselo cuando estéis en casa y recompensa su buen comportamiento con snacks.

Paso 3

Empieza por introducir a tu perro en un pequeño cuerpo de agua, como una piscina infantil o una bañera con un par de centímetros de agua.

Paso 4

Premia a tu perro cuando se meta en el agua.

Paso 5

Deja que tu perro se vaya acostumbrando poco a poco a masas de agua más grandes, como lagos, piscinas y estanques, permitiéndole entrar y salir del agua libremente.

Paso 6

Cuando le enseñes a tu perro a nadar en un cuerpo de agua más grande, hazlo simplemente sujetándolo y dejándole nadar hasta la orilla. Aléjate poco a poco de la orilla para que tu perro nade desde distancias cada vez mayores.

Paso 7

Usa una pelota o un juguete para animar a tu perro a nadar para lanzar y buscar y recompénsalo cuando lo recupere.

Recuerda no dejar nunca a tu perro sin supervisión mientras juega en el agua o cerca de ella.

¡A disfrutar nadando!